La historia de Hachiko, un perro que esperó durante casi diez años que su fallecido amo, Hidesaburo Ueno, volviera a la estación donde a diario lo esperaba para regresar a casa juntos, es muy conocida tanto dentro como fuera de Japón. Pues bien, ahora para conmemorar el 80º aniversario de la muerte del fiel animal, la Universidad de Tokio, donde Ueno enseñaba, inmortalizará a perro y dueño con una estatua en reconocimiento por la excepcional lealtad de Hachiko.